Cómo la escritora Caitlin Flanagan cambió su vida con estas cuatro preguntas.
“La última cosa que un paciente de cáncer con tumores en el hígado quiere escuchar es que su sufrimiento sólo existe en su mente. Pero Katie tenía otra cosa que ofrecer también, o así decía: un sistema simple, totalmente replicable para deshacerse de los pensamientos que nos hacen sufrir.”
“Aquella mañana, en el ático de la casa de rehabilitación, Katie se dio cuenta de que todos tenemos total permiso para caminar hacia el proyector de películas y tirar del enchufe de la pared. "Hay dos maneras de vivir tu vida", dice. "Una es estresada, la otro no lo es. Una lastima, la otra no lo hace. De cualquier forma, la estás viviendo. Mira, si estás teniendo una pesadilla, ¿no quieres despertar? Eso es lo que estoy invitando a la gente a hacer: despertar a la realidad. "
“Todo el mundo quería saber lo que había hecho para volverse tan dichosa repentinamente, tan capaz de vivir el momento y abrazar la vida. Fuera lo que fuese, ellos querían un poco de eso también”
“Y es por eso que, hace casi dos años, estando yo misma en necesidad de un milagro, me encontré conduciendo a la casa de Byron Katie”
Por Caitlin Flanagan en The Oprah Magazine
“Aquella mañana, en el ático de la casa de rehabilitación, Katie se dio cuenta de que todos tenemos total permiso para caminar hacia el proyector de películas y tirar del enchufe de la pared. "Hay dos maneras de vivir tu vida", dice. "Una es estresada, la otro no lo es. Una lastima, la otra no lo hace. De cualquier forma, la estás viviendo. Mira, si estás teniendo una pesadilla, ¿no quieres despertar? Eso es lo que estoy invitando a la gente a hacer: despertar a la realidad. "
“Todo el mundo quería saber lo que había hecho para volverse tan dichosa repentinamente, tan capaz de vivir el momento y abrazar la vida. Fuera lo que fuese, ellos querían un poco de eso también”
“Y es por eso que, hace casi dos años, estando yo misma en necesidad de un milagro, me encontré conduciendo a la casa de Byron Katie”
Por Caitlin Flanagan en The Oprah Magazine
He traducido para tí este artículo de la escritora Caitlin Flanagan publicado en la revista The Oprah Magazine (mayo 2010) en la edición especial por su décimo aniversario.
En sus momentos más oscuros, Byron Katie – ahora una guía espiritual para millones – descubrió que la vida no es ni la mitad de dolorosa de cómo lo hacemos nosotros. Con la ayuda de cuatro simples preguntas, ella le mostró a Caitlin Flanagan cómo dejar de sufrir y empezar a ver las cosas como son en realidad.
En el verano de 2008, me diagnosticaron recurrencia metastásica del cáncer de mama que pensé que vería durante los últimos cinco años previos, cuando estaba en una relativamente risible fase III. Oí al médico decir "hígado", oí decir al doctor decir "pulmón", y ambas palabras sonaban tan parecidas a la muerte que por un tiempo no pude oír nada más. Cuando fui a la quimioterapia, no llevé fotos de mis dos hijos pequeños como hice durante la primera vez que pasé por esto. No podía soportar mirarles a la cara cuando les estaba fallando. Fue un verano de oscuridad y terror.
Y entonces un día, sin razón aparente, se me ocurrió que en vez de seguir sentada en la cama calva y llorosa, tal vez debería tratar de animarme. Era una idea tan loca, decidí llevarla a cabo. Contando con recursos limitados en ese momento – un control remoto de TV, una computadora portátil, y una lata de Ensure (suplemento nutritivo) lo que hice fue ponerme un parche, viendo Oprah.com.
Me encontré con tres videos de Oprah entrevistando a una mujer de 60 y pico años, con pelo blanco corto, extraordinarios ojos color violeta, una calma hipnotizadora y de modales benévolos, y el extraño nombre de Byron Katie. A la edad de 43 años, Katie, como la llaman, tuvo una realización sobre la importancia de vivir en la realidad del momento presente que cambió su vida. Todos los sufrimientos que suceden en nuestras mentes, le dijo a Oprah, no son la realidad. Es sólo una historia con la que nos torturamos.
La última cosa que un paciente de cáncer con tumores en el hígado quiere escuchar es que su sufrimiento sólo existe en su mente. Pero Katie tenía otra cosa que ofrecer también, o así decía: un sistema simple, totalmente replicable para deshacerse de los pensamientos que nos hacen sufrir. "Todas las guerras pertenecen a un papel", dijo a Oprah y a continuación, explicó cómo ir a la batalla: Escribes cada uno y todos los pensamientos estresantes, y luego te haces cuatro preguntas al respecto.
¿Es verdad?
¿Puedo estar absolutamente seguro de que es verdad?
¿Cómo reacciono cuando creo este pensamiento?
¿Quién sería yo sin el pensamiento?
Después, cuando has luchado y tirado por tierra por completo al pensamiento, lo sustituyes con una “inversión” – un pensamiento opuesto, que es "tan verdadero o más verdadero", y que no te causa sufrimiento.
Tomé mi diario y me puse a trabajar. Casi de inmediato sentí un cambio, era como si, al menos por unos momentos, mis problemas empezaron a suavizarse. Sí, era cierto que había sido diagnosticada con cáncer en fase IV. Por otro lado, si me presionas un poco – ¿podía saber con absoluta certeza que tenía cáncer? – Tuve que admitir que no lo podía saber. Después de todo, estaba en medio de la quimioterapia – y todo lo que sabía, era que estaba funcionando perfectamente. El pensamiento de que tenía cáncer me hizo sentir aterrorizada e inmovilizada. Sin el pensamiento, yo era libre – Era simplemente yo, sentada en mi cama con las ventanas abiertas, completamente viva y disfrutando de la brisa.
Llegué muy lejos aquel primer día o dos, haciendo las preguntas, haciéndoles seguimiento con la inversión y sintiéndome mejor cada vez que lo hacía, pero tuve el presentimiento de que iba a obtener sólo eso por mi cuenta. Había algo que se me escapaba que ni siquiera podía identificar, menos cuestionar. Y allí fue cuando las cosas se pusieron un poco locas, porque después de ver lo mucho que había cambiado mi estado de ánimo, simplemente escribiendo algunas preguntas y respuestas, parecía que el siguiente paso – la única cosa a hacer– era sentarme con Byron Katie y hablar con ella en persona.
La mañana en que la vida de Byron Katie cambió en un centro de rehabilitación en Los Angeles.
En el verano de 2008, me diagnosticaron recurrencia metastásica del cáncer de mama que pensé que vería durante los últimos cinco años previos, cuando estaba en una relativamente risible fase III. Oí al médico decir "hígado", oí decir al doctor decir "pulmón", y ambas palabras sonaban tan parecidas a la muerte que por un tiempo no pude oír nada más. Cuando fui a la quimioterapia, no llevé fotos de mis dos hijos pequeños como hice durante la primera vez que pasé por esto. No podía soportar mirarles a la cara cuando les estaba fallando. Fue un verano de oscuridad y terror.
Y entonces un día, sin razón aparente, se me ocurrió que en vez de seguir sentada en la cama calva y llorosa, tal vez debería tratar de animarme. Era una idea tan loca, decidí llevarla a cabo. Contando con recursos limitados en ese momento – un control remoto de TV, una computadora portátil, y una lata de Ensure (suplemento nutritivo) lo que hice fue ponerme un parche, viendo Oprah.com.
Me encontré con tres videos de Oprah entrevistando a una mujer de 60 y pico años, con pelo blanco corto, extraordinarios ojos color violeta, una calma hipnotizadora y de modales benévolos, y el extraño nombre de Byron Katie. A la edad de 43 años, Katie, como la llaman, tuvo una realización sobre la importancia de vivir en la realidad del momento presente que cambió su vida. Todos los sufrimientos que suceden en nuestras mentes, le dijo a Oprah, no son la realidad. Es sólo una historia con la que nos torturamos.
La última cosa que un paciente de cáncer con tumores en el hígado quiere escuchar es que su sufrimiento sólo existe en su mente. Pero Katie tenía otra cosa que ofrecer también, o así decía: un sistema simple, totalmente replicable para deshacerse de los pensamientos que nos hacen sufrir. "Todas las guerras pertenecen a un papel", dijo a Oprah y a continuación, explicó cómo ir a la batalla: Escribes cada uno y todos los pensamientos estresantes, y luego te haces cuatro preguntas al respecto.
¿Es verdad?
¿Puedo estar absolutamente seguro de que es verdad?
¿Cómo reacciono cuando creo este pensamiento?
¿Quién sería yo sin el pensamiento?
Después, cuando has luchado y tirado por tierra por completo al pensamiento, lo sustituyes con una “inversión” – un pensamiento opuesto, que es "tan verdadero o más verdadero", y que no te causa sufrimiento.
Tomé mi diario y me puse a trabajar. Casi de inmediato sentí un cambio, era como si, al menos por unos momentos, mis problemas empezaron a suavizarse. Sí, era cierto que había sido diagnosticada con cáncer en fase IV. Por otro lado, si me presionas un poco – ¿podía saber con absoluta certeza que tenía cáncer? – Tuve que admitir que no lo podía saber. Después de todo, estaba en medio de la quimioterapia – y todo lo que sabía, era que estaba funcionando perfectamente. El pensamiento de que tenía cáncer me hizo sentir aterrorizada e inmovilizada. Sin el pensamiento, yo era libre – Era simplemente yo, sentada en mi cama con las ventanas abiertas, completamente viva y disfrutando de la brisa.
Llegué muy lejos aquel primer día o dos, haciendo las preguntas, haciéndoles seguimiento con la inversión y sintiéndome mejor cada vez que lo hacía, pero tuve el presentimiento de que iba a obtener sólo eso por mi cuenta. Había algo que se me escapaba que ni siquiera podía identificar, menos cuestionar. Y allí fue cuando las cosas se pusieron un poco locas, porque después de ver lo mucho que había cambiado mi estado de ánimo, simplemente escribiendo algunas preguntas y respuestas, parecía que el siguiente paso – la única cosa a hacer– era sentarme con Byron Katie y hablar con ella en persona.
La mañana en que la vida de Byron Katie cambió en un centro de rehabilitación en Los Angeles.
Add Comment


