La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas se encuentran bajo nuestro control y otras no. Sólo cuando enfrentamos esta regla fundamental y aprendemos a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que se escapa a nuestro control, es posible la serenidad interior y la eficacia externa.
Bajo nuestro control están nuestras opiniones, aspiraciones, deseos y lo que nos repugna. Tales ámbitos nos incumben pues están directamente sometidos a nuestra influencia. Siempre podemos elegir el contenido y el carácter de nuestra vida interior.
Sin embargo, fuera de nuestro control están cosas tales como el tipo de cuerpo que tenemos, si nacemos en la abundancia o hacemos fortuna, la opinión que los demás tienen de nosotros y nuestra posición en la sociedad. Debemos recordar que todo esto es externo y, por lo tanto, no debe preocuparnos. Tratar de controlarlo o cambiarlo solo produce tormento.
Recordemos: las cosas que están dentro de nuestras posibilidades se encuentran naturalmente a nuestra disposición, libres de toda restricción u obstáculo; pero aquellas que están fuera de nuestro alcance son débiles, dependientes o determinadas por los caprichos y acciones de otros. Recordemos, también, que si creemos que tenemos poder sobre cosas que naturalmente se encuentran más allá de nuestro control, o si intentamos asumir los asuntos de los demás como propios, nuestros esfuerzos serán desviados y nos convertiremos en personas frustradas, ansiosas y enjuiciadoras.
Epícteto
Filósofo griego
55-135 d.c.
Bajo nuestro control están nuestras opiniones, aspiraciones, deseos y lo que nos repugna. Tales ámbitos nos incumben pues están directamente sometidos a nuestra influencia. Siempre podemos elegir el contenido y el carácter de nuestra vida interior.
Sin embargo, fuera de nuestro control están cosas tales como el tipo de cuerpo que tenemos, si nacemos en la abundancia o hacemos fortuna, la opinión que los demás tienen de nosotros y nuestra posición en la sociedad. Debemos recordar que todo esto es externo y, por lo tanto, no debe preocuparnos. Tratar de controlarlo o cambiarlo solo produce tormento.
Recordemos: las cosas que están dentro de nuestras posibilidades se encuentran naturalmente a nuestra disposición, libres de toda restricción u obstáculo; pero aquellas que están fuera de nuestro alcance son débiles, dependientes o determinadas por los caprichos y acciones de otros. Recordemos, también, que si creemos que tenemos poder sobre cosas que naturalmente se encuentran más allá de nuestro control, o si intentamos asumir los asuntos de los demás como propios, nuestros esfuerzos serán desviados y nos convertiremos en personas frustradas, ansiosas y enjuiciadoras.
Epícteto
Filósofo griego
55-135 d.c.
